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La psicología también participa en los Juegos Olímpicos

Y cuatro años después, volvemos a encontrarnos con el mayor evento deportivo (en realidad, tres años después, ya que los anteriores tuvieron que aplazarse por motivos que todo el mundo conoce, COVID-19). Los Juegos Olímpicos están a la vuelta de la esquina y miles de deportistas están ansiosos para que llegue el día. Muchos años de preparación, esfuerzo y sacrificio hay detrás de esta competición. Todo deportista sueña en participar alguna vez en unos Juegos, y si eres deportista me entenderás perfectamente.

Hay muchos eventos importantes en el mundo del deporte, pero son exclusivos de cada modalidad deportiva. Ningún otro es como los Juegos, que albergan muchas modalidades deportivas y deportistas de todo el mundo, lo cual es algo increíblemente maravilloso.

El movimiento olímpico actual es un sistema deportivo global que incluye diversas organizaciones y federaciones internacionales y reúne a 206 países. Su objetivo principal es promover el olimpismo como filosofía de vida, combinando deporte, cultura y educación para generar un impacto positivo en las personas.

 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

El movimiento Olímpico moderno se inspira en los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia, que comenzaron en el año 776 a.C. en Olimpia. Originalmente, estos Juegos consistían en un sprint de 200 metros, y los ganadores recibían una corona de hojas de olivo. A lo largo del tiempo, los Juegos Olímpicos antiguos se convirtieron en un evento significativo que reunía a atletas, filósofos, artistas y personas famosas de la época. Los primeros Juegos Olímpicos se celebraban en Olimpia, sitio ubicado en el Peloponense griego, y con los años se extendieron por diversas ciudades generando un gran impacto social y cultural.




Declive de los Juegos Olímpicos Antiguos

Los Juegos Olímpicos se celebraron durante más de mil años hasta que el emperador romano Teodosio los abolió en el año 393 d.C. Su declive fue un proceso gradual influenciado por condiciones sociales y económicas, así como por el auge del cristianismo y nuevas filosofías.

Características de los Juegos Olímpicos Antiguos

  • Honores a Zeus: los Juegos se celebraban en honor a Zeus y se celebraban cada cuatro años durante el periodo "Hecatombión" (julio-agosto).

  • Tregua Sagrada: un acuerdo entre estados para garantizar el libre tránsito y evitar conflictos durante los Juegos.

  • Participación Exclusiva de Hombres: solo los hombres podían competir, y lo hacían desnudos, ungidos con aceite.

  • Deportes: incluían pugilato, lucha, atletismo, pentatlón y carreras a caballo.

Resurgimiento en la Era Moderna

Después de siglos de inactividad, los Juegos Olímpicos fueron restablecidos en el siglo XIX gracias a la reforma educativa que integró el deporte al sistema educativo. Pierre de Coubertin propuso en 1894 la creación del Comité Olímpico Internacional (COI), reviviendo el legado de los antiguos Juegos.

Influencia de la Revolución Industrial

La Revolución Industrial fomentó el cambio hacia actividades recreativas y deportivas debido a las transformaciones socioeconómicas y tecnológicas. La creación del ferrocarril y el barco de vapor facilitó el intercambio cultural y la expansión del deporte y sus ciencias.

Prepararse para unos Juegos no es tarea fácil, los deportistas y atletas que participan a unos Juegos Olímpicos no solo tienen que estar muy preparados física, técnica y tácticamente, sino que una buena preparación psicológica es ineludible para poder sacar el mejor rendimiento. Al igual que el entrenamiento físico pretende incidir sobre variables relevantes para el rendimiento como la resistencia, la fuerza, la flexibilidad o la velocidad, el trabajo psicológico debe centrarse en la manipulación de variables psicológicas que también sean relevantes en este contexto. Por ejemplo, la motivación, el estrés psicosocial, la autoconfianza, la autoestima, los estados de ánimo, el nivel de activación, la atención, la toma de decisiones, la agresividad, la constancia o persistencia, las relaciones interpersonales y la cohesión de equipo, teniendo en cuenta las condiciones ambientales y personales que afectan a estas variables y las estrategias que pueden controlarlas en la dirección adecuada.




El ciclo olímpico y la preparación psicológica

En el mundo del deporte se conoce como ciclo olímpico al período entre unos Juegos y otros, es decir, a los cuatro años que los separan. Este período es dónde los deportistas y atletas se preparan para lograr meterse en los Juegos y, una vez dentro, prepararse para llegar en su pico de forma y que sean capaces de sacar su mejor rendimiento.

Este período es muy complejo a nivel psicológico, ya que hay que esperar cuatro años para lograr el ansiado premio. Cuatro años de espera pueden ser muy largos, y, en la sociedad del todo, mucho más complicado es este período. A nivel emocional es difícil gestionar, muchas veces pasa se plantea el abandono y a esto hay que sumarle la incertidumbre de si se clasificarán o no, y si los seleccionarán o no. Sin un trabajo psicológico excelente detrás de estos deportistas y atletas es muy duro sobrellevar el período tanto a nivel de salud mental como a nivel de rendimiento. El trabajo psicológico debe ir enfocado a cuidar la salud mental, a cambiar ciertos tipos de pensamientos, a saber esperar por el ansiado premio, pero a la vez obtener premios recompensantes frecuentemente, ayudar a mantener la motivación, la adherencia a los entrenamientos, la ambición de mejora constante.

La preparación psicológica durante los Juegos

Una vez allí puede que pensemos que todo el trabajo esté hecho, pero nada más lejos de la realidad, ya que la parte psicológica coge aún mayor importancia, si cabe. Nos encontramos en un contexto en el que hemos estado cuatro años esperando, constantemente vemos a nuestros rivales, resultados y marcas, escuchamos comentarios, vemos que en redes sociales y prensa se habla de los Juegos, de los atletas y deportistas (incluso de nosotros/as), dormimos fuera de nuestro entorno habitual, comemos comida distinta, etc. Todo esto afecta y mucho a nuestro rendimiento y bienestar psicológico, por lo tanto, trabajar este aspecto es de vital importancia.

Una vez se alcanza el evento esperado muchas emociones surgen, algunas más agradables y puede que otras más desagradables. Entenderlas y saber gestionarlas será muy importante. La presión que se respira en el entorno, incluso la que puede que uno/a mismo/a se esté poniendo (cuando puede que hasta día de hoy nunca nos hayamos puesto presión) puede estar bien gestionada y mal gestionada, teniendo repercusión directa a nuestro rendimiento y salud psicológica.

Después de tanto esfuerzo, sacrificio y años de preparación, trabajando para saber esperar la recompensa, no hay nada mejor que poder sacar el mejor rendimiento durante los Juegos. Las habilidades que podemos relacionar a esto es confianza, gestión de emociones, control atencional, desconexión, nivel de activación, autoeficacia, gestión de estrés, gestión de la presión, tolerancia de la incertidumbre.




Un plan de trabajo y un plan de competición nos ayudará a estar más centrados, así como las rutinas precompetitivas. Tener momentos de desconexión es vital, ya es suficiente la tensión que se masca en el ambiente como para meternos más. Llegar lo más distendidos posible aumentará nuestro rendimiento.

Tener un dominio total de la concentración, saber dónde poner el foco y cuándo nos ayudará a sacar este plus que buscamos. Así como darnos mensajes que nos generen seguridad y confianza.

Todo lo mencionado anteriormente, y muchos otros aspectos que no voy a hablar de ellos para no extenderme más, son variables psicológicas muy importantes para nuestro rendimiento, y en estos eventos de tanta relevancia deportiva mucho más.

Trabajar la parte psicológica nunca es en vano, siempre es importante.

 

 

 

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