top of page

¿Por qué algunos deportistas entrenan muy bien pero compiten peor?

  • 2 jul
  • 3 min de lectura

INTRODUCCIÓN


“Entrena como un campeón, pero cuando llega la competición parece otro”.


Es una frase muy habitual en cualquier deporte. Hay deportistas que durante los entrenamientos muestran iniciativa, toman buenas decisiones y ejecutan con gran calidad. Sin embargo, cuando llega la competición, muchas de esas conductas no se dan.


La explicación suele centrarse en la confianza, la personalidad o el estado mental. Sin embargo, existe otra forma de entender este fenómeno.


Desde la psicología del aprendizaje sabemos que el comportamiento no depende únicamente de las capacidades del deportista. También depende del contexto en el que esas capacidades deben aparecer.


De hecho, en un artículo anterior explicábamos cómo un mismo contexto puede modificar temporalmente la conducta de un equipo sin que ello implique un aprendizaje duradero: «¿Por qué un entrenador grita y el equipo parece mejorar... solo durante unos minutos?».


ENTRENAMIENTO Y COMPETICIÓN NO SON EL MISMO CONTEXTO


Aunque el deporte sea el mismo, entrenar y competir son contextos funcionalmente diferentes.


En un entrenamiento, equivocarse suele tener pocas consecuencias. El error forma parte del aprendizaje y el deportista dispone de más oportunidades para explorar soluciones, asumir riesgos y seguir intentándolo.


En competición, el mismo error puede implicar perder un punto, un partido, recibir críticas, jugar menos minutos o perder oportunidades futuras.


No cambia únicamente el escenario. Cambian las consecuencias de las conductas.


LAS CONDUCTAS DEPENDEN DE SUS CONSECUENCIAS


Uno de los principios básicos de la psicología del aprendizaje es que las consecuencias influyen sobre la probabilidad de que una conducta vuelva a aparecer.


Cuando una conducta suele producir consecuencias favorables, aumenta su probabilidad de repetirse. Cuando produce consecuencias costosas, puede aparecer con menor frecuencia.


Esto no significa que el deportista haya perdido la habilidad.


Significa que el contexto hace más probable unas conductas que otras.


UN EJEMPLO


Imaginemos una jugadora de baloncesto que durante los entrenamientos rompe la defensa con penetraciones constantes.


En competición deja de hacerlo y opta por pasar el balón.


¿Ha perdido la capacidad para penetrar?


Probablemente no.


Lo que ha cambiado son las consecuencias que espera obtener. En entrenamiento un error apenas tiene coste. En competición puede significar una pérdida decisiva o recibir una crítica. El contexto modifica la probabilidad de asumir ese riesgo.


LOS DEPORTISTAS NO SOLO APRENDEN HABILIDADES


También aprenden cuándo merece la pena utilizarlas.


Por eso un deportista puede seguir teniendo el mismo nivel técnico y, aun así, comportarse de manera diferente según el contexto.


No siempre cambia la capacidad.


Muchas veces cambia la probabilidad de emitir esa conducta.


¿Por qué algunos deportistas entrenan muy bien pero compiten peor?

¿QUÉ IMPLICACIONES TIENE PARA EL ENTRENAMIENTO?


Si queremos que determinadas conductas aparezcan en competición, no basta con practicarlas en un entorno donde apenas existen consecuencias.


El entrenamiento debe parecerse funcionalmente a la competición. No significa generar miedo o castigo, sino diseñar tareas donde las decisiones tengan consecuencias similares a las que el deportista encontrará cuando compita.


Cuanto mayor sea esa similitud funcional, mayor será la transferencia del aprendizaje.


CONCLUSIÓN


Antes de afirmar que un deportista «compite peor», quizá conviene hacerse otra pregunta:


¿Está cambiando el deportista… o están cambiando las contingencias que influyen sobre su comportamiento?


El rendimiento no depende únicamente de las habilidades de una persona. También depende del contexto en el que esas habilidades deben aparecer.


Comprender esta diferencia permite analizar el rendimiento desde una perspectiva más precisa y diseñar entrenamientos que favorezcan aprendizajes realmente transferibles a la competición.


Referencias bibliográficas

Baum, W. M. (2017). Understanding Behaviorism: Behavior, Culture and Evolution (3rd ed.). Wiley.

Catania, A. C. (2013). Learning (5th ed.). Sloan Publishing.

Davids, K., Button, C., & Bennett, S. (2008). Dynamics of Skill Acquisition: A Constraints-Led Approach. Human Kinetics.

Magill, R. A., & Anderson, D. (2021). Motor Learning and Control: Concepts and Applications (12th ed.). McGraw-Hill.

Pierce, W. D., & Cheney, C. D. (2017). Behavior Analysis and Learning (6th ed.). Routledge.

Schmidt, R. A., Lee, T. D., Winstein, C. J., Wulf, G., & Zelaznik, H. N. (2019). Motor Learning and Performance: From Principles to Application (6th ed.). Human Kinetics.

Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behavior. Macmillan.

 
 
 

Comentarios


bottom of page