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Psicología y baloncesto

Actualizado: hace 7 días

Como ya he mencionado en más de una ocasión, la psicología del deporte no solo aborda las problemáticas que pueden surgir a nivel individual o grupal. Tiene dos grandes vertientes: la primera es trabajar la salud psicológica y la resolución de problemas. Esta puede ser la más conocida actualmente, ya sea porque se habla mucho de salud psicológica en el deporte o por asociación con la historia de la psicología. La segunda es la mejora del rendimiento deportivo. Sin embargo, no debemos olvidar que estas dos perspectivas no son caminos separados, ya que un bajo rendimiento deportivo puede afectar a la salud psicológica y viceversa.


En muchas ocasiones he escuchado la comparación del rendimiento deportivo con una mesa sostenida por cuatro patas. Estas patas suelen referirse a los aspectos físico, técnico, táctico y psicológico del trabajo. Personalmente, no comparto este punto de vista por dos razones. En primer lugar, porque considero que hay muchas más variables que afectan al rendimiento. En segundo lugar, porque metaforizar el rendimiento como una mesa sugiere que las variables que lo sustentan están separadas entre sí, como las patas de una mesa. Sin embargo, desde mi perspectiva, estas variables están interrelacionadas. Yo suelo representar el rendimiento deportivo con la siguiente imagen:




Como se puede observar en el esquema, las variables no están separadas sino conectadas e interrelacionadas. Esto significa que cada una de ellas puede afectar y modificar las otras. Veamos un ejemplo:


Un jugador de baloncesto que lleva muchos años entrenando, técnicamente es habilidoso y comete pocos errores técnicos se pone muy nervioso antes de un partido que él considera importante. Durante el partido comete errores técnicos poco habituales en él, con los errores posteriores que estos conllevan (mayor error en el tiro, en el pase, en el bote, etc).


En este ejemplo podemos ver cómo los nervios, que podríamos introducir dentro del círculo de la psicología, afecta y condiciona el círculo técnico. Esto sucede con todas y cada una de estas variables.


En este post voy a escoger la vía del rendimiento deportivo, y profundizaré más en las habilidades y factores psicológicos que afectan al rendimiento, aunque no me gustaría que olvidarais que la salud mental/psicológica afecta al rendimiento.


La psicología es muy personal, siempre hay que individualizarla, no todo el mundo esconde la misma función detrás de una conducta ni a todo el mundo lo podemos ayudar del mismo modo. Con el rendimiento sucede igual, no todos los deportistas tienen las mismas necesidades ni hay que trabajarlo del mismo modo. Esto sucede también con los deportes, con ello quiero decir que cada deporte hay que trabajar de manera distinta aunque estemos entrenando las mismas habilidades psicológicas, ¿podemos trabajar igual, por ejemplo, la variable de la atención, en el baloncesto, en el tenis o en el golf? La respuesta es negativa, ya que son deportes totalmente diferentes, aunque todos requieran una buena capacidad de concentración no se precisa del mismo modo ni bajo las mismas condiciones.





Por eso es tan importante que el psicólogo deportivo conozca el deporte con el que trabaja: argot, normas, características, etc. No es lo mismo un deporte individual que un deporte de equipo, no es lo mismo un deporte estático que dinámico, ni un deporte de precisión que un deporte de fuerza. Si soy más preciso, en los deportes de equipo se trabajaría diferente entre los diferentes roles o posiciones de los jugadores.


A continuación, voy a hablar de la psicología del deporte de un deporte en concreto. Por afinidad voy a empezar hablando del baloncesto, aunque la idea es, en un futuro, escribir sobre todos los deportes con los que trabajo (fútbol, golf, tenis, voleibol, ciclismo, atletismo, deporte de motor, deporte de vela, pádel y surf, entre otros).


Para conocer las demandas psicológicas de los deportes hay que conocer el deporte y el baloncesto se podría describir con las siguientes características:


-       Deporte de equipo.

-       Dinámico.

-       Rápido.

-       Fuerte.

-       Coordinativo.

-       Técnico.

-       Estratégico o táctico.

-       Con mucha incertidumbre.

-       Intenso.


Después de conocer estas características la pregunta es: ¿Qué pasa con la psicología, cómo se adapta a todo esto? ¿Cuáles son aquellas habilidades psicológicas que ayudan a mejorar el rendimiento en el baloncesto?


- Antes he mencionado que es un deporte de equipo, aunque yo prefiero referirme a ello como un deporte colectivo, porque no por trabajar en equipo significa que se sea un equipo. Muchos factores influyen en que un grupo de personas que juega un deporte colectivo se convierta en un equipo. Aquí habría espacio para hablar sobre la cohesión de equipo, tanto la cohesión a la tarea como la cohesión social, ya que ambas ayudan a mejorar las relaciones entre los diferentes miembros del equipo. A esto hay que sumarle que un equipo debe tener una identidad, unos valores, unos mismos objetivos, además de que cada integrante del equipo debe tener y conocer sus roles y funciones y aceptarlos, como si de los engranajes de un reloj se tratara: si falla uno el reloj no funciona.


- Siguiendo en la misma línea, por el simple hecho de ser un deporte colectivo aparece una variable muy importante, la comunicación. Si queremos que 5 personas trabajen al unísono y en el “timing” correcto (concepto muy importante en el baloncesto, significa hacer las cosas en el tiempo correcto, salir a recibir y dar el pase en el tiempo correcto, ir a bloquear en el tiempo correcto, que llegue la ayuda en defensa, etc.) no podemos dejar de comunicar. Tanto la comunicación verbal como la no verbal tienen mucha relevancia en el baloncesto, un gesto con la mano, con la cabeza, etc., pueden significar muchas cosas y todos deben conocer el significado de estos gestos. La comunicación verbal coge más importancia si cabe en un deporte que va a unas velocidades increíbles, en menos de un segundo todo puede cambiar, y todos debemos saber qué hacer en cada momento.  


- El baloncesto es un deporte de contacto, dinámico y rápido. Este contacto constante puede llevar al jugador a la pérdida del autocontrol, por eso es muy importante una buena gestión emocional. Además de este contacto constante, se suman unas pulsaciones muy elevadas por el devenir del juego, así como errores arbitrales, comentarios del entrenador o del público, así como la parte competitiva propia y del juego. El querer ganar e ir por detrás afecta a nuestras emociones, también el tiempo… Son muchos estímulos que pueden modificar nuestras emociones y hay que saber cómo trabajar con ellas para poder rendir a nuestro 100%.


- Si eres jugador, entrenador o fan del baloncesto sabrás que es un deporte de toma de decisiones constante, por ejemplo: ¿tiro o paso?, ¿finto o driblo?, ¿bloqueo o hago finta de bloqueo?, ¿qué jugada hacemos?, ¿cómo me defienden?, ¿dónde tenemos ventaja?, ¿hacemos falta o defendemos?, y un largo etcétera. Es precisamente aquí donde la psicología puede aportar su granito de arena, dónde ponemos el foco para mejorar la toma de decisiones en poco tiempo (que es en lo que se basa el baloncesto).


-  Como he mencionado anteriormente el baloncesto es un deporte en el que participan muchos estímulos, algunos de ellos internos y externos y otros importantes o no importantes. Saber manejar la atención y concentración para poner el foco en los estímulos que queremos en el momento que queremos e ignorar aquellos que no queremos es un plus brutal para el rendimiento deportivo.


- La motivación es otra variable fundamental para el rendimiento. Sabemos que es una variable dinámica y que depende de muchos factores, pero cierto es que si contamos con esta motivación nuestro rendimiento se ve afectado positivamente.


- Muchas veces cometemos errores por no tener el nivel de activación adecuado, nos precipitamos y tomamos una mala decisión, jugamos sin pensar (esta expresión se refiere a no leer las situaciones como podría ser las ventajas o desventajas), llegamos tarde en defensa, cometemos más faltas de las debidas, entre muchos otros ejemplos. Aprender a controlar el nivel de activación es un plus para el rendimiento.


- La velocidad y la dinámica del juego llevan a que durante un partido se tiren a canasta un número muy elevado de veces. No tengo el dato estadístico de cuántos tiros y finalizaciones se pueden dar de media en un partido, aunque sería interesante conocerlo. Evidentemente, no todo tiro y finalización termina con el balón entrando en el aro, lo cual significa que hay muchos errores durante un partido. Dependiendo del tiro que sea hay mayor o menor probabilidad de meter, por ejemplo des de la línea de 6,75 entre un 40 y un 50% de efectividad está genial. Para que os hagáis a la idea, Stephen Curry, uno de los mejores tiradores de la línea de 3 puntos, tiene actualmente, un 40.47% de efectividad, lo cual significa que falla más que lo que mete. Si no hay una muy buena tolerancia al error, estos afectaran a nuestras decisiones futuras, a nuestras emociones y a nuestro rendimiento.


- ¿Has visto alguna vez un jugador en racha? Parece que nadie lo puede parar, todo lo que tira va dentro, lo puedes defender e igualmente terminará encontrando hueco y con mucha probabilidad el balón entrará. Esto es la autoconfianza, otra variable psicológica que está directamente relacionada con el rendimiento.


- El baloncesto es un deporte con mucha presión, ya no solo en el deporte profesional, sino también en el amateur. Cada segundo cuenta, y en un segundo puede cambiar un partido. Las diferencias de puntos en el baloncesto actual se pueden reducir muy rápido, muchas veces vemos partidos con diferencias de más de 15 puntos y rápidamente el equipo que va por debajo en el marcador se vuelve meter en el partido (expresión que usamos en el baloncesto cuando estamos a pocos puntos del rival). Esto genera una presión constante, no te puedes relajar ni un momento y, en este contexto, saber tolerar esta presión es muy importante. Y mucho más si añadimos todos los factores que afectan al deportista profesional: renovación de contracto, sueldo, minutos, etc.


- Muchas veces se escucha a entrenadores que manifiestan que a su equipo les ha faltado actitud. Normalmente con esta expresión se refieren a ser más duros, más agresivos a canasta, entre otras cosas. Esto también se puede y se debe de trabajar y la psicología nos ayuda.

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