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Encadenamiento inverso: cómo aprender conductas complejas empezando por el final

hace 6 días
8 min de lectura

Cuando aprendemos una habilidad nueva, lo más intuitivo parece empezar por el principio.

Primero aprendemos el primer movimiento, después el segundo, luego el tercero… y así sucesivamente hasta completar la conducta.

Pero no siempre es necesario aprender en ese orden.

Existe un procedimiento de aprendizaje denominado encadenamiento inverso —o backward chaining— que propone algo diferente: comenzar enseñando el último componente de una secuencia y, progresivamente, incorporar los componentes anteriores.

Este procedimiento procede del análisis de la conducta y se utiliza para enseñar habilidades formadas por diferentes respuestas que deben producirse en un determinado orden.

Y puede resultar especialmente interesante cuando hablamos de habilidades deportivas.

¿Qué es el encadenamiento inverso?

Una conducta compleja puede analizarse como una cadena de respuestas.

Por ejemplo, imaginemos que queremos enseñar a una persona a realizar una tarea formada por cuatro componentes:

A → B → C → D

En un encadenamiento hacia delante comenzaríamos enseñando A. Una vez adquirida, añadiríamos B:

A → B

Después:

A → B → C

Y finalmente:

A → B → C → D

En el encadenamiento inverso, el orden de enseñanza cambia.

Primero se enseña el último componente:

D

Después:

C → D

Posteriormente:

B → C → D

Y finalmente:

A → B → C → D

La característica fundamental es que el aprendizaje comienza por el componente terminal de la cadena y progresa progresivamente hacia los componentes iniciales.

Esto no significa simplemente "hacer las cosas al revés". El procedimiento requiere previamente realizar un análisis de tarea, identificar los componentes de la conducta y establecer criterios para determinar cuándo cada componente ha sido adquirido.

¿Por qué puede ser útil empezar por el final?

Una de las características más interesantes del encadenamiento inverso es que permite que la persona contacte con la consecuencia final de la cadena desde las primeras oportunidades de aprendizaje.

Imaginemos una habilidad formada por:

A → B → C → D → resultado

En una progresión hacia delante, una persona que está aprendiendo A todavía tiene que completar B, C y D antes de contactar con el resultado final.

En cambio, mediante encadenamiento inverso, el aprendiz puede realizar D y contactar inmediatamente con la consecuencia que normalmente sigue a la cadena completa.

Esto puede facilitar determinadas condiciones de aprendizaje, aunque no implica que el encadenamiento inverso sea siempre la mejor alternativa.

La investigación experimental ha encontrado resultados diferentes dependiendo de la tarea. En estudios sobre secuencias motoras, por ejemplo, algunas investigaciones han encontrado ventajas del encadenamiento inverso, mientras que otras han encontrado mejores resultados con procedimientos hacia delante o con entrenamiento de tarea completa.

Por tanto, desde una perspectiva científica, resulta más adecuado hablar de una estrategia de enseñanza que puede ser útil en determinadas condiciones, y no de un procedimiento universalmente superior.

Un ejemplo cotidiano: aprender a preparar un café

Imaginemos que queremos enseñar a una persona una secuencia sencilla:

  1. Coger la taza.

  2. Colocarla debajo de la cafetera.

  3. Introducir la cápsula.

  4. Pulsar el botón.

  5. Retirar la taza cuando termina.

En un procedimiento convencional podríamos comenzar enseñando el primer paso y avanzar progresivamente.

Con encadenamiento inverso podríamos comenzar por el último componente relevante.

La persona podría realizar los pasos anteriores con ayuda y encargarse inicialmente de:

Retirar la taza cuando el café ya está preparado.

Después, cuando ese componente estuviera establecido, podría aprender:

Pulsar el botón → retirar la taza.

Posteriormente:

Introducir la cápsula → pulsar el botón → retirar la taza.

Y así sucesivamente hasta realizar toda la secuencia de manera independiente.

El procedimiento permite que la persona vaya incorporando progresivamente componentes anteriores mientras mantiene el contacto con el resultado terminal de la actividad.

Este tipo de procedimientos de encadenamiento se ha utilizado para enseñar diferentes habilidades funcionales y secuencias de conducta.

Encadenamiento inverso aplicado al deporte

Aquí es donde el concepto resulta especialmente interesante.

Muchas habilidades deportivas no son respuestas aisladas.

Un saque de tenis, un lanzamiento a canasta, una salida de natación, un levantamiento olímpico o determinadas acciones técnicas del fútbol pueden analizarse como secuencias de componentes relacionados entre sí.

Por ejemplo, imaginemos una habilidad simplificada de tenis:

posición final → contacto → preparación → posición inicial

En una enseñanza mediante encadenamiento inverso, podríamos comenzar trabajando el componente final de la acción y posteriormente incorporar los componentes que lo preceden.

Sin embargo, es importante hacer una precisión: no todas las habilidades deportivas deben enseñarse mediante encadenamiento inverso.

La investigación sobre aprendizaje de habilidades motoras muestra precisamente que el efecto depende de las características de la tarea.

Un ejemplo deportivo: el golf

El golf proporciona un ejemplo clásico de aplicación del encadenamiento inverso.

Imaginemos una secuencia de juego:

golpe de salida → golpe de aproximación → chip → putt → bola en el hoyo

En una progresión inversa, podríamos comenzar trabajando el componente terminal:

putt → hoyo

Una vez adquirido ese componente, incorporaríamos el anterior:

chip → putt → hoyo

Después:

aproximación → chip → putt → hoyo

Y finalmente:

salida → aproximación → chip → putt → hoyo

De esta forma, cada nuevo componente añadido queda conectado con una secuencia final que ya ha sido practicada.

Existen antecedentes específicos de utilización de procedimientos de encadenamiento en golf. En un estudio con jugadores universitarios, se utilizó un programa basado en encadenamiento y contratos de contingencias, observándose una mejora del rendimiento respecto a las medidas iniciales.

También existen trabajos clásicos que utilizaron progresiones inversas específicamente para la enseñanza de habilidades de golf.

Otro ejemplo: aprender un levantamiento olímpico

Pensemos ahora en un clean de halterofilia.

Simplificando enormemente la conducta, podríamos identificar diferentes componentes técnicos que deben coordinarse en una secuencia.

Un procedimiento de encadenamiento inverso podría comenzar trabajando el componente final de la acción y progresivamente incorporar los movimientos anteriores.

Pero aquí aparece precisamente una de las razones por las que debemos evitar presentar el encadenamiento inverso como una "técnica superior".

Moore y Quintero (2019) compararon procedimientos similares al encadenamiento hacia delante y hacia atrás para enseñar el clean y el snatch a personas principiantes. En ese estudio, los participantes ejecutaron los levantamientos con mayor precisión cuando fueron enseñados mediante la progresión hacia delante.

Este resultado es especialmente interesante porque demuestra algo fundamental:

que un procedimiento de aprendizaje pueda funcionar no significa que funcione mejor que todas las alternativas.

La elección del procedimiento debe depender de la conducta que queremos enseñar, de sus componentes, del repertorio previo de la persona y de los datos obtenidos durante el entrenamiento.


Encadenamiento inverso: qué es y cómo se aplica al aprendizaje. Psicología del deporte


¿Y en psicología del deporte?

El encadenamiento inverso también permite comprender una cuestión importante en el entrenamiento deportivo:

muchas veces no estamos enseñando una conducta aislada, sino una cadena de conductas.

Por ejemplo, una rutina previa al saque de un tenista podría incluir:

colocarse → ajustar la posición → botar la pelota → realizar la preparación → lanzar → golpear → completar el movimiento.

En lugar de considerar esta conducta como una única habilidad denominada "saque", el análisis conductual permite identificar sus componentes y estudiar cómo se relacionan.

Esto puede ser especialmente útil cuando una conducta compleja presenta dificultades en un punto concreto de la secuencia.

El análisis de tareas y el encadenamiento permiten convertir una conducta aparentemente global en una serie de componentes observables y susceptibles de evaluación.

Precisamente, investigaciones recientes continúan estudiando cómo optimizar la enseñanza mediante análisis de tareas, incluyendo variables como la información sobre estímulos antecedentes y consecuencias.

Encadenamiento inverso no es lo mismo que moldeamiento

Estos conceptos pueden confundirse.

El moldeamiento consiste en reforzar diferencialmente aproximaciones sucesivas hacia una conducta objetivo.

Por ejemplo, si queremos enseñar una determinada acción motora, podemos reforzar progresivamente respuestas que se aproximen a la forma o función objetivo.

El encadenamiento, en cambio, se utiliza cuando la conducta objetivo puede descomponerse en diferentes componentes que deben producirse en una determinada secuencia.

De forma simplificada:

Moldeamiento → aproximaciones sucesivas hacia una conducta.

Encadenamiento → componentes sucesivos de una conducta compleja.

En la práctica pueden combinarse. Una determinada respuesta dentro de una cadena puede requerir moldeamiento antes de poder incorporarse adecuadamente a la secuencia.

¿Significa que aprenderemos mejor empezando por el final?

No necesariamente.

Esta es probablemente la conclusión más importante.

El encadenamiento inverso es un procedimiento basado en principios de aprendizaje que puede resultar útil para determinadas habilidades complejas. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que sea superior al encadenamiento hacia delante o al entrenamiento de tarea completa en todas las situaciones.

Los estudios comparativos muestran resultados heterogéneos.

Por ejemplo, investigaciones con secuencias motoras han encontrado resultados favorables tanto para el encadenamiento hacia delante como hacia atrás dependiendo de las características de la tarea.

En halterofilia, el encadenamiento hacia delante produjo mayor precisión que el procedimiento hacia atrás en una comparación experimental.

Por tanto, la pregunta científicamente relevante no debería ser:

"¿Es mejor aprender una habilidad desde el final?"

Sino:

"¿Qué procedimiento de enseñanza produce mejores resultados para esta conducta, con esta persona y bajo estas condiciones?"

Esta diferencia es fundamental.

La psicología científica no debería partir de una técnica y buscar dónde aplicarla. Debería partir de la conducta, analizar sus variables relevantes y evaluar mediante datos qué procedimiento produce mejores resultados.

Cómo aplicar el encadenamiento inverso

Cuando pueda ser adecuado, podemos plantear el procedimiento en varios pasos:

1. Definir la conducta objetivo

Especificar exactamente qué queremos que la persona sea capaz de hacer.

No basta con decir "mejorar el saque".

Debemos definir qué conducta queremos observar y bajo qué condiciones.

2. Realizar un análisis de tarea

Dividir la conducta en componentes funcionalmente relevantes.

Por ejemplo:

A → B → C → D → E

3. Identificar el componente terminal

Determinar cuál es el último componente de la secuencia.

4. Enseñar inicialmente ese componente

El aprendiz realiza el último paso, mientras los componentes anteriores pueden ser realizados mediante ayuda, según el procedimiento establecido.

5. Incorporar progresivamente los componentes anteriores

Una vez alcanzado el criterio establecido:

D

pasa a:

C → D

después:

B → C → D

y finalmente:

A → B → C → D

6. Evaluar los datos

La adquisición no debería determinarse únicamente por la impresión del entrenador o del profesional.

Podemos registrar, por ejemplo:

  • porcentaje de componentes realizados correctamente;

  • número de ayudas necesarias;

  • latencia de respuesta;

  • errores;

  • fluidez de la secuencia;

  • mantenimiento;

  • generalización a otras condiciones.

De esta manera podemos comprobar si el procedimiento realmente está produciendo cambios en la conducta.

Una última idea

El encadenamiento inverso nos obliga a cambiar una intuición bastante habitual sobre el aprendizaje.

Aprender no siempre significa empezar por el principio.

Una conducta compleja puede analizarse en sus componentes, estudiar cómo se relacionan y diseñar diferentes procedimientos para establecer progresivamente la cadena completa.

Y precisamente por eso, en psicología del deporte, enseñar una habilidad no debería consistir únicamente en explicar cómo debe ejecutarse.

También podemos preguntarnos:

¿Qué conducta queremos establecer?

¿Qué componentes la forman?

¿Qué condiciones favorecen su adquisición?

¿Qué consecuencias están manteniendo cada componente?

¿Qué procedimiento produce mejores datos de aprendizaje?

El encadenamiento inverso es una de las respuestas posibles a estas preguntas.

No es una fórmula universal.

Es un procedimiento de enseñanza que, cuando las características de la conducta lo justifican, puede incorporarse al análisis y evaluación sistemática del aprendizaje.

Y esa es precisamente la diferencia entre aplicar una técnica porque "funciona" y analizar científicamente qué procedimiento funciona, para quién, en qué conducta y bajo qué condiciones.

Bibliografía

  • Moore, J. W., & Quintero, L. M. (2019). Comparing forward and backward chaining in teaching Olympic weightlifting. Journal of Applied Behavior Analysis, 52(1), 50–59. https://doi.org/10.1002/jaba.517

  • Smith, G. J. (1999). Teaching a long sequence of behavior using whole task training, forward chaining, and backward chaining. Perceptual and Motor Skills, 89(3), 951–965. https://doi.org/10.2466/pms.1999.89.3.951

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  • Lambert, J. M., et al. (2016). Chaining functional basketball sequences (with embedded conditional discriminations) in an adolescent with autism. Behavior Analysis in Practice. https://doi.org/10.1007/s40617-016-0125-0

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  • Tyner, B. C., Floumanhaft, S. D., Marin, R., & Fienup, D. M. (2024). Optimizing task-analysis instruction: Effects of descriptions and pictures of antecedent stimuli and outcomes. Journal of Applied Behavior Analysis, 57(4), 957–972. https://doi.org/10.1002/jaba.2904

 
 
 

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