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Valora el proceso

Actualizado: 20 oct 2023


“Valora el proceso” o “lo importante es el camino”, entre muchas otras, son algunas de las expresiones que van cogiendo más fuerza últimamente en el mundo del deporte y, además, pueden ser expresadas por todo tipo de personas relacionadas con el ámbito deportivo. Estas frases tienen un mensaje muy claro: quitar importancia a los resultados pero, con todo el sentido del mundo, en un ámbito donde todo se rige por resultados, parece algo utópico ¿no? Y a la vez que utópico. muy complicado, ya que hay muchísimas personas relacionadas con el ámbito deportivo que no logran quitar esta importancia.


Seguramente algunos y algunas de vosotros/as os estaréis preguntado ¿por qué es tan difícil quitar importancia al resultado?, ¿por qué mi hijo o hija no logra disfrutar y está tan pendiente del resultado?


A continuación, voy a exponer algunos ejemplos para intentar empatizar con estos/as deportistas y/o profesionales a los que les resulta más difícil no dar tanta relevancia a los resultados.


Voy a empezar con un ejemplo cuotidiano, vamos a imaginar que estamos en el bar de nuestro pueblo o ciudad con algunos amigos/as, un día de partido de fútbol (simplemente por ser el deporte que mueve más masa social, podríamos poner cualquier tipo de deporte). Entre nuestros amigos y otras personas del bar hay aficionados de ambos equipos, ¿qué es probable que observemos? Reacciones muy diferentes en función de un resultado ¿no?, personas contentas porque su equipo gana, otras enfadadas porque es su equipo que pierde y comportamientos acordes a estas emociones. Podemos pensar que esto es cosa del fútbol, pero nada más lejos de la realidad. En definitiva, personas, simplemente aficionadas, que no se juegan absolutamente nada actúan en función de un resultado.


Siguiendo con los ejemplos y enlazando con el anterior, si esto sucede, ¿cómo no va a ser importante un resultado para una persona que se juega renovar un contrato, se juega tener más minutos de juego, se juega la renovación de patrocinios, se juega su sueldo al ganar torneos, etc.?


Cómo psicólogo deportivo entiendo y defiendo la importancia del proceso por encima del resultado, pero no vivo al margen de la realidad, y sé que los resultados tienen una relevancia que difícilmente se podrá ignorar. Aunque sí que es cierto que podríamos gestionar el tema de los resultados de una forma mucho más adaptativa.


Padres, madres, personas que practicáis deporte como ocio y/o salud, seguramente sea más fácil para vosotros/as restar importancia a los resultados. No obstante, esta dificultad está muy presente en las personas en las que su futuro depende de estos.


De todos modos, este post no es para hablar de cómo podemos afrontar los resultados de otro punto de vista, sino dar a entender que no es tarea fácil ignorar los resultados (independientemente de si hablamos de deportistas amateurs o profesionales).


¿Por qué resulta tan difícil generar un cambio?


Antes de nada me gustaría decir que como psicólogo deportivo, que tengo la suerte de trabajar con muchos/as deportistas de diferentes especialidades, no es tan difícil generar un cambio en este sentido, pero sí que hace falta planificar un trabajo y saber cómo hacerlo.

La dificultad la encontramos en las conductas que son reforzadas en el día a día de los/as deportistas. Para empezar, la competición ya refuerza el resultado: hay una clasificación, los que quedan más arriba tienen ciertos premios, hay en juego un ascenso, una copa, etc. En segundo lugar, también obtenemos refuerzos de nuestro entorno: si ganamos, metemos un gol, o un punto vemos refuerzos por todos lados en forma de palmadas, gritos y halagos. Y no solo esto, nuestro cuerpo también reacciona ante estas situaciones de tal forma que las sensaciones agradables se convierten en un refuerzo: la adrenalina de meter una canasta ganadora es una bomba a nivel fisiológico, es un refuerzo brutal. Y en tercer lugar, nuestras creencias y pensamientos también pueden actuar como refuerzos. Como podéis ver, el resultado en sío las acciones positivas para un buen resultado se convierten en un imán para los refuerzos.

Pero ¿qué pasa con las conductas que no finalizan en estos resultados visibles, como puede ser meter un gol, una canasta o ganar un partido? ¿Queremos que se valore esto, pero, están estas conductas recibiendo refuerzos? ¿Son refuerzos planificados? ¿Los dejamos al azar? Una cosa importante es que si una conducta, sea la que sea, se mantiene es porque está obteniendo refuerzos de algún lado. No reforzar una conducta implica que será reforzada con un reforzador no controlado y esto, no sabemos si nos beneficiará o nos perjudicará.


Por esto que he comentado anteriormente es tan difícil no dar importancia al resultado. Planificamos cargas físicas, planificamos técnica, planificamos táctica, pero… ¿planificamos programa de refuerzos para lograr las conductas que queremos?


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